La cuarta edición del libro Se puede, publicada por la Agencia de Calidad de la Educación, reúne experiencias de establecimientos que han logrado fortalecer los aprendizajes de sus estudiantes en diversos territorios. Sus protagonistas explican qué tienen en común estas prácticas y cómo pueden inspirar a otras comunidades educativas.
En un sistema educativo diverso y desafiante como el chileno, las historias de mejora sostenida adquieren un valor especial. Con ese espíritu se presenta la cuarta edición del libro Se puede, una publicación de la Agencia de Calidad de la Educación que reúne 13 prácticas educativas desarrolladas entre 2022 y 2025 en distintas regiones del país.
Para conocer más sobre esta publicación, conversamos con Gino Cortez, secretario ejecutivo Agencia de Calidad de la Educación y Solange Rocuant, coordinadora de la Visita de Aprendizaje Agencia de Calidad de la Educación en un nuevo episodio del podcast Aprendizaje para el Futuro. Allí, compartieron sus reflexiones y la relevancia de conocer buenas prácticas educativas.
Gino Cortez, planteó que la motivación de esta iniciativa surge a partir de una convicción respaldada por evidencia del propio sistema: “Cerca de un 30% de los establecimientos del país mejora sus resultados en cada medición. Entonces, el problema no necesariamente está en que no sepan cómo mejorar, sino en cómo sostener esos procesos en el tiempo”, sostuvo.
Este libro busca visibilizar experiencias que han logrado no solo avanzar, sino también consolidar trayectorias de mejora, demostrando que el contexto —sea urbano, rural, vulnerable o de alta complejidad—, no determina de manera absoluta los resultados.
Qué se entiende por una buena práctica
Uno de los aspectos centrales del libro es la definición de “buena práctica”. Solange Rocuant, destacó que el concepto fue sistematizado tras una revisión de literatura nacional e internacional y del Marco para la Buena Dirección y Liderazgo Escolar.
Según detalló, una buena práctica es “un conjunto acotado de actividades que se articulan en torno a uno o dos desafíos, siempre orientados al desarrollo del aprendizaje y que responden a un contexto específico”.
Para su selección se consideran cinco criterios: potencial orientador, relevancia educativa, institucionalización, sistematicidad y mejora continua. Es decir, no se trata de acciones aisladas, sino de iniciativas integradas al funcionamiento del establecimiento y evaluadas en el tiempo.
Liderazgo pedagógico y compromiso profesional
Aunque las 13 experiencias responden a realidades territoriales distintas —desde Arica hasta el sur del país—, los entrevistados identifican factores comunes.
Uno de ellos es el liderazgo directivo con foco pedagógico. No se trata de un liderazgo administrativo, sino de uno centrado en el aula, en el acompañamiento docente y en la toma de decisiones basada en datos. Los establecimientos con liderazgo pedagógico pueden registrar diferencias significativas en sus resultados académicos en comparación con aquellos que no lo priorizan, señaló Gino Cortez.
También se destaca el compromiso profesional de docentes, equipos directivos y comunidades educativas. Las prácticas exitosas no se sostienen solo por una estrategia técnica, sino por una cultura institucional orientada al aprendizaje.
Ejemplos que dialogan con el territorio
El libro incluye experiencias que muestran cómo cada comunidad educativa adapta sus decisiones a su realidad.
En la Escuela Carlos Condell de la Haza, en Arica, el equipo identificó que muchas y muchos estudiantes presentaban timidez y dificultades para expresarse oralmente. La respuesta fue fortalecer estrategias como la declamación y actividades públicas que promovieran seguridad y desarrollo del lenguaje, integrando además desafíos matemáticos vinculados a situaciones cotidianas.
A su vez, en el Liceo Juan Pablo II de Alto Hospicio, conocido como el “Liceo Minero”, el punto de partida fue una crisis institucional principalmente relacionada con la convivencia escolar. Con el tiempo, a través de alianzas estratégicas, fortalecimiento del modelo pedagógico y altas expectativas, el establecimiento transformó su trayectoria y hoy ofrece oportunidades concretas de continuidad educativa y laboral a sus estudiantes.
Otras prácticas abordan la educación técnico-profesional mediante modelos de alternancia con empresas locales, o promueven la educación ambiental a través de vínculos con instituciones públicas y privadas. En todas las situaciones, la mejora surge de una lectura atenta del contexto y de decisiones coherentes sostenidas en el tiempo.
¿Cómo pueden replicarse estas experiencias?
En este punto, Cortez y Rocuant afirman que no se trata de un recetario. “No pretendemos que esto sea un manual de recetas”, explicó Solange. Más bien, el propósito es ofrecer referentes que orienten la reflexión.
Cada capítulo del libro incluye códigos QR que permiten acceder a videos y materiales complementarios, donde las propias comunidades explican las preguntas que se hicieron y las decisiones que tomaron. Esa dimensión reflexiva es uno de los principales aportes del texto.
Replicar no significa copiar, sino adaptar. Implica analizar el propio contexto, identificar desafíos prioritarios y sostener decisiones en el tiempo, incluso cuando los resultados no son inmediatos, aseveraron los entrevistados.
Acceso abierto para las comunidades educativas
El libro Se puede está disponible de forma gratuita en formato digital, lo que amplía su alcance a equipos directivos, docentes y comunidades educativas de todo el país. Puedes revisarlo en el siguiente enlace:
https://online.flippingbook.com/view/541508345/8/
Escucha el capítulo completo: